El mensaje electrónico me lo envió un estudiante de periodismo que hace prácticas profesionales en mi redacción. Parecía demasiado perfecto para ser real: una discoteca gay en un restaurante estatal de La Habana Vieja, por solo 25 pesos cubanos, con oferta gastronómica en la misma moneda, climatización, efectos de luces y otros “de última generación”. [...]


