Al filo del mediodía y poco antes de salir para mis clases en la Facultad de Comunicación Social con los estudiantes de Periodismo, el doctor Alberto Roque, amigo y activista gay, me llamó para darme la noticia de que el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, nos recibiría a las tres de la tarde en su despacho para abordar el reciente voto de la delegación de nuestro país en la ONU, motivo de la carta abierta de desacuerdo que le dirigí el domingo último. Leer Más…



